martes, abril 15, 2008

ADIOS, PAPA EDGAR MADI

Esta noche hemos ido a celebrar la misa de difuntos por uno de los hombres que ha hecho los ejercicios espirituales con nosotros: era Edgar Madi, el coordinador de la Fraternidad de la parroquia Santa Trinidad (la Fraternidad es el grupo de ex ejercitantes que se reúnen cada mes).

Papá Edgar (“papá” aquí es un título de respeto equivalente a “señor”) nos ha dejado a los 49 años y tenía esposa y cinco hijos (la mayor de 15 años).

Aquí el duelo toma varios días y la gente se pasa noches y noches sin dormir, acompañando a la familia y llorando en voz alta. También se pone música y se sirven bebidas y algo de comer. Normalmente se vela el cadáver al aire libre con unas carpas instaladas con ese propósito. El dolor se expresa a fondo, (sin reprimirlo como se hace en el primer mundo), y cuando termina el duelo, se terminó definitivamente, y la vida sigue.

Desgraciadamente es bastante normal que la gente muera entre los 40 y los 60 años. Más vale prevenir con los asuntos de salud, porque por aquí la fiabilidad de los diagnósticos es baja… Dios nos libre de caer en manos de los médicos.

Ya hemos ayudado un poco (económicamente) a la viuda (y tenemos pensado seguir haciéndolo), pero no seremos los únicos.

Oremos por papá Edgar y su familia.

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3 Comments:

At 4/16/2008 04:56:00 p. m., Blogger Mónica said...

Mi amiga Olga , Sueca se ha muerto a los cuarenta , deja una hija y a sus padres muy tristes , era muy obesa , siempre que veía una foto suya de pequeña decía : Qué guapa era yo de niña , porque a los quince ya heredó la obesidad de su abuela paterna que también lo era .
Ha muerto de bofio , creo que se escribe así , que también heredó de su abuela y va asociado a la obesidad contra la que luchó - cómo pudo , toda su vida

 
At 4/16/2008 06:12:00 p. m., Blogger Mónica said...

Si eso de expresar el dolor en el duelo es algo muy bello en mi opinión

 
At 4/16/2008 11:26:00 p. m., Blogger +Sergio said...

Pues lo que comentas del dolor de duelo de unos días y después olvidarlo, me parece perfecto, es como se describe en el antígüo testamento, alargarlo a parte de ser inútil paraliza el seguir adelante.

Yo considero, que mejor que dolerse, es orar por el alma del difunto, cuando nos venga a la memoria..

En mi caso, es muy difícil que llore por algún muerto, ya que lo veo inútil, prefiero orar y acepto enseguida su partida.

Otra cosa es el echarlo en falta, claro que sí.. pero si uno se duele demasiado puede alterar incluso la percepción real del recuerdo..

Estas son mis impresiones.

 

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