¿FELIZ NAVIDAD?
¿Viendo la situación actual del mundo podemos decir todavía "Feliz Navidad" a las víctimas de la guerra, el terrorismo, el hambre, la pobreza, etc? La Navidad real (no la de la tele y la de los supermercados) se parecía mucho más a lo que acabo de describir. Jesucristo nació en una nación oprimida y desangrada por el Imperio Romano, con rebeliones y represiones frecuentes; el gobernante local, Herodes el Grande masacró los niños de Belén para asegurarse que eliminaba al futuro Mesías; Jesús y su familia tuvieron que exiliarse y emigrar...
Si no es amor de Dios venir a compartir con nosotros este mundo convulso para ayudarnos a cambiarlo desde dentro, no sé lo que será el amor. En el niño de Belén ya se proyecta la sombra de la cruz. Así es nuestro mundo. Y la esperanza surge de la cruz, no de los algodones. Por lo tanto: “¡Feliz Navidad!” Reavivemos nuestra esperanza y nuestra alegría por la presencia de Dios en medio de nosotros, esforcémonos por convertirnos a imagen del que amó a Dios y a sus hermanos por encima de todas las cosas.
Del 11 al 14 de diciembre predicamos los ejercicios espirituales a un grupo de 20 personas en colaboración directa con el centro pastoral diocesano Lindonge. A continuación la foto:

Algunos testimonios:
- He quedado muy edificado e interpelado en mi comportamiento familiar, laboral y parroquial. Gracias al silencio y a la meditación he cuestionado algunas actitudes cristianamente indignas que tenía. Quiero asegurar la vida de oración en casa.
- Todos los retiros son diferentes. Esta vez me impactado sobre todo la frase de Jesús: “Estoy a la puerta y llamo (Ap 3, 20)”. He intentado estar disponible a lo que me quería decir. El gran descubrimiento: buscar la voluntad de Dios cueste lo que cueste. Dios nos quiere tanto que no quiere perdernos.
- He hecho una evaluación de mi vida. Me han impactado las actitudes de Jesús. He descubierto el sentido del perdón viendo a Jesús en la cruz, y quiero imitarlo. He aprendido a representarme con profundidad las escenas evangélicas. El silencio y la disciplina me han ayudado mucho.
- “Los mejores consejeros no son los mejores ejecutores”. Yo recomendaba a los otros que se confesaran, pero yo no lo aplicaba. Pero aquí me he visto a mí mismo como el enfermo que no quería ir al médico. A partir de la conferencia sobre el sacramento de la reconciliación decidí ir a confesarme. Me siento muy ligero.
Durante el tiempo de Navidad, la comunidad de Kintambo (en la ciudad) va a pasar unos días con la comunidad de Kimwenza (en las afueras de la ciudad): haremos el retiro de preparación al día de Navidad, haremos una salida juntos, y empezaremos a hacer las reuniones para colaborar en la preparación del próximo Capítulo General de nuestra congregación (noviembre 2009). También iremos a celebrar algunas misas a las capillas más alejadas de la parroquia Sta. María de Kimwenza. Después los estudiantes retomarán los estudios, ¡y un año menos!
Etiquetas: Espiritualidad, Noticias